COVID-19 no solo ha cambiado el lugar de trabajo, es probable que haya cambiado para siempre la complexión de la fuerza laboral y el trabajo en sí. La oportunidad y el desafío para los líderes es responder y pasar de un enfoque de planificación estático a uno ágil, uno que pueda remodelar continuamente la fuerza laboral para incorporar cambios en las necesidades comerciales y de habilidades durante la pandemia y más allá.
Las nuevas normas de trabajo remoto son el cambio más obvio. Según los investigadores, muestran que el 48% de los empleados trabajarán de forma remota después de la pandemia, frente al 30% antes de la pandemia. Pero este no es el único cambio radical en este momento de transformación.
A medida que las organizaciones se recuperen de los efectos de la pandemia, muchas de ellas recuperaran aspectos claves de sus modelos comerciales. Para los Líderes es identificar dónde y cuál será el impacto para las necesidades de su talento y habilidades para su organización.
Las nuevas formas de trabajo remoto significan que el talento está potencialmente disponible en cualquier lugar del mundo.
Impulsar una mayor digitalización y flujos de trabajo compartimentados, crea nuevas oportunidades para utilizar un modelo más distribuido. Entre los empleados totalmente remotos, tenemos que el 48% muestra un mayor esfuerzo discrecional frente al 35% que no son remotos, también tenemos que el 41% realiza una gran contribución para la organización frente al 24%.
Ser predictivo en la planificación ayuda a que fuerza laboral pueda seguir impulsando iniciativas estratégicas. Asegurarse de codificar y comunicar las oportunidades a los líderes empresariales, para que sepan cuándo, cómo y por qué el plan de talento debe evolucionar con el mercado laboral y las condiciones comerciales.
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