Antes de entrar de lleno al tema, creo que valdría mucho la pena contextualizar el home office y por qué surgió.
Ante la emergencia sanitaria por la pandemia, la única forma de control que inicialmente existía fue el aislamiento y confinamiento de personas y todos de pronto, nos vimos restringidos a nuestros espacios domésticos.
Algo verdaderamente impensable y que tal vez era como el presagio e inicio de un destino postapocalíptico que nos estaba alcanzando a toda la humanidad.
Como en todo, hubo muchísimas formas de vivir este aislamiento. Personas que sufrieron terriblemente por el encierro y la soledad, familias o parejas que, al verse confinadas de tiempo completo, se dieron cuenta de lo disfuncionales que son; pero también, hay muchas personas que me decían que ha sido la mejor experiencia que han tenido en su vida, porque les permitió estar en casa y disfrutar del hogar en plenitud, de ver crecer y convivir con sus hijos, cosas que en la normalidad anterior eran totalmente imposibles.
En este contexto, quienes no estábamos en los sectores esenciales, obviamente nos vimos forzados a trabajar desde casa y esto representó cambios muy interesantes.
En primer lugar, tuvimos que adaptar nuestras casas para funcionar, además de espacio habitacional, como oficina, en términos de espacio y conectividad, situación que se volvía más compleja todavía en familias con ambos padres trabajando y con varios hijos.
En la parte de negocios, el primer gran problema fue para aquellas empresas que carecían totalmente de plataformas para mantener la comunicación con clientes, colaboradores y proveedores y aun cuando parezca inverosímil, muchas empresas incluso importantes, no habían invertido en tecnología ni digitalización y la pasaron verdaderamente mal y este impacto negativo se sumó a la ya de por si complicada pandemia, que implicó el cierre forzado de los espacios laborales
De hecho, los expertos consideran, que la pandemia detonó el desarrollo tecnológico por lo menos 10 años en países del primer mundo y también dan una sentencia clara en el sentido de que aquellas empresas, que no inviertan en transformación tecnológica estarán condenadas a desaparecer.
La realidad es que de pronto surgió el trabajo desde casa, pero muy curiosamente en esto descubrimos las primeras dos cosas muy interesantes.
Por un lado, las empresas, de todos tamaños, se dieron cuenta del ahorro impresionante que significa no tener edificios corporativos operando y poder evitar los gastos de renta, seguridad, energía, etc. Que van asociados a la operación tradicional que todos teníamos.
De hecho, muchas empresas en el mundo han mantenido el Home Office y han decidido continuar así, aun y cuando las condiciones sanitarias han cambiado, porque les representa una mejora increíble en su estado de resultados.
Por otro lado, a los colaboradores, especialmente en grandes ciudades también les representó una ventaja increíble porque no tienen que destinar horas para estar en el tráfico, enfrentar la inseguridad y por supuesto asumir el costo de estos traslados y con un solo clic, están conectados con el trabajo.
Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas. Trabajar a distancia ha significado cambios tecnológicos y administrativos importantes, pero también en el nivel personal las cosas se modificaron drásticamente.
Aquel jefe que supervisaba en directo y que sentíamos que respiraba por encima de nuestro hombro para observar directamente lo que hacíamos en el día a día ya no existe.
Tuvimos que crear nuevos modelos gerenciales, colaborativos y de trabajo en equipo, para seguir funcionando y por supuesto modificar KPIs y adaptarnos a esta nueva normalidad.
Esta nueva forma de operar en las empresas ha puesto a prueba la creatividad de los directivos y la capacidad de adaptación de toda la organización y por supuesto, ha dejado atrás la administración tradicional de negocios.
Pero a nivel personal, aún y cuando los colaboradores en un principio percibían una mayor libertad para controlar sus agendas, la verdad de las cosas es que en muchos casos el trabajo remoto, llego a niveles inverosímiles.
Esa facilidad de conectarnos en cualquier momento generó que lo hiciéramos a cualquier hora, mañana o tarde, incluso en fines de semana y finalmente el personal terminó experimentando una carga de trabajo mucho mayor y muchas veces fuera de control.
Todo esto se convirtió en muchos casos, en una invasión directa a nuestro espació más íntimo y se perdió esa diferenciación del ámbito laboral y el personal en el hogar. Finalmente, ambos se fueron mezclando y se convirtieron en uno solo.
Esto ha generado situaciones y consecuencias muy complejas que requeriría análisis y tratamiento concreto si queremos continuar en este esquema de trabajo, que como ya comentamos también ofrece ventajas importantes.
Tema interesante y que indudablemente estará en evolución permanente.
Doctor Administración Y Dirección De Empresas
He sido empresario por más de 30 años y soy consultor de empresas, he participado en una gran variedad de proyectos con organizaciones públicas, privadas, sociales y organismos internacionales.
-Profesor de la Escuela de Negocios ITESM
-Investigador GIEE EGADE Business School ITESM Campus Monterrey
-Autor de múltiples publicaciones de investigación.
-Consultor en Proveza consultores.
Te responderemos lo antes posible.